in media res
diciembre 18, 2014 § Deja un comentario
Vivo en medio de hombres que andan preocupados con las cosas más mezquinas, incapaces de separarse de sí mismos, de sus creencias, sus gustos, dando por sentado que son la medida de cuanto es. Son los estrechos de miras, los que ponen su yo por delante, los que no sospechan de sus ideas acerca del mundo, lo que se llenan la boca con las palabras más enormes, pero que en modo alguno llegan a comprender su carácter excesivo, su ininteligibilidad. Su prepotencia, su derecho a taparte la boca es, sencillamente, asfixiante. Luego te acusarán de misantropía. Cuando la misantropía es la única forma de sobrevivir en un mundo satisfecho de su mediocridad.