cópula
enero 5, 2015 § Deja un comentario
Puedes unirte a una mujer desde dos ópticas: o bien, desde la del instinto, tus ganas, tu apetencia; o bien, desde la extrañeza de que dos cuerpos arrojados a un cosmos indiferente acaben por encontrarse. La primera óptica es inmediata. La segunda es algo más, aunque no excluya la primera. La primera sucede aunque no quieras. La segunda interrumpe la continuidad de lo que sucede, pero no termina de arraigar. La primera es obvia. La segunda verdadera. La modernidad podría definirse como un intento de hacer de lo obvio el único rasgo de la verdad.