el invierno de los campos
enero 7, 2015 § Deja un comentario
Para cuando llegaron, todos los que iban en el vagón habían muerto congelados excepto unos cuantos niños, los cuales se habían mantenido calientes en medio de la pila de cuerpos. Cuando los niños salieron del vagón, los nazis soltaron a los perros. Muy pronto solo quedaron dos niños que intentaron escapar. El más pequeño empezó a quedarse atrás, las SS aullaban detrás de ellos y entonces los perros empezaron a aullar también, el olor de la sangre los estaba volviendo locos; y entonces el mayor de los dos niños aminoró el ritmo para coger de la mano al más perqueño […], juntos cubrieron unos pocos metros más […] hasta que los golpes de las porras los derribaron y juntos se abandonaron con las caras contra el suelo y las manos agarradas para toda la eternidad.
Jorge Semprún