esjathon
enero 19, 2015 § Deja un comentario
El cristianismo no puede prescindir de la esperanza apocalíptica sin alterar su kerygma significativamente. Pues, si el creyente es aquel que soporta sobre sus espaldas el mal del mundo, entonces un creyente no puede esperar otra cosa que, en nombre de Dios, esto se acabe de una vez por todas.