a las 5 en punto
enero 25, 2015 § Deja un comentario
No es casual que el fracasado sea, en el fondo, un apocalíptico. Sobre todo es él quien necesita decirse «mi hora aún no ha llegado». Lo que ignora, sin embargo, es que su hora, su éxito, solo podrá realizarse como malentendido. Por suerte a quien le llega su hora, no vive para verlo.