el creyente de los mil años

febrero 13, 2015 § Deja un comentario

Supongamos que hubiera en el mundo un creyente inmortal. Para él, mil años serían apenas un comienzo.¿Podría aún creer? ¿Qué podría decir, por ejemplo, de la Historia? ¿Acaso no estaría convencido de que nada nuevo hay bajo el sol? Los mismos pobres, el mismo sufrimiento. Las mismas alegrías, siempre efímeras, el mismo daño indeleble. ¿Acaso no se convertiría, por el simple hecho de ser inmortal, en un espectador de la Historia? Más aún: ¿acaso podría aún esperar que, al final, todo terminase bien? Pero ¿no diríamos que ese creyente, ya sin fuerzas para creer, no somos nosotros, los hombres y las mujeres de la humanidad tardía, aquellos que soportan, precisamente, el peso de la memoria histórica? Cualquiera, en el marco de su estrecha biografía, puede quizá permitirse el lujo de tener expectativas. Pero ¿qué puede aún esperar la Humanidad?

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