supervivientes

marzo 16, 2015 § Deja un comentario

Para comprender esto del «amor al enemigo» hay que situarse en la óptica de los últimos días. Supongamos así que estamos en un campo de batalla y que, de repente, el mundo sufriera un cataclismo y que solo sobrevivieran quienes se enfrentan a muerte en esa batalla. En esa situación, el enemigo se muestra como lo que, en el fondo, es: un «desgraciado», un cualquiera. El «enemigo» queda despojado de su carga simbólica, del Mal que representa para nosotros. En esa situación, el «enemigo» es simplemente alguien que debe vivir, cueste lo que cueste. Es así que aquellas madres de El Salvador pudieron dar su sangre para salvar a quienes momentos antes habían asesinado a sus hijas. Pues, el cristianismo acaso consista en ver las cosas desde el punto de vista de los últimos días. Todo desde esa óptica es sin duda transformado. Todo pasa a ser otra cosa. Algo de «otro mundo», como quien dice.

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