Jn 1
junio 14, 2015 § Deja un comentario
Escribe Deleuze: «mi herida existía antes de mí; nací para encarnarla.» ¿No es esto algo parecido a lo que encontramos en el prólogo del cuarto evangelio? ¿Qué diríamos de un lector que, a propósito del aforismo de Deleuze, dijera: «esto no es posible: la herida no puede preexistir»? ¿Acaso no le acusaríamos de no haber entendido nada?