ophthé
julio 12, 2015 § Deja un comentario
Supongamos que ahora alguien, se plantara en medio de la plaza del ayuntamiento y proclamara: «aquel que ajusticiásteis como un perro, Dios lo ha rescatado de la muerte para juzgar a vivos y a muertos en el inminente día de la ira.» ¿Acaso no lo tomaríamos por loco? Así, cuando lo proclamamos en la liturgia ¿qué estamos haciendo entonces?