mesianismo cristiano
julio 19, 2015 § Deja un comentario
Es sabido que cristianismo nace en el seno de una expectativa mesiánica. El Mesías era el que, en el final de los tiempos, tenía que venir como heraldo de Dios para dar cumplimiento a la promesa de un mundo bajo la soberanía de Yavhé. Que el Mesías fuera crucificado no entraba, como es obvio, dentro de las expectativas de Israel. De ahí que resulte cuanto menos chocante proclamar como Mesías a quien murió como un maldito de Dios. La cuestión, sin embargo, es si el cristianismo resulta inteligible fuera del marco de dichas expectativas. Esto es, si al abandonarlas como residuo de otras épocas, no habremos sacrificado, en aras de una mayor inteligibilidad, el hardcore del cristianismo originario. La cuestión, por tanto, no es cómo entender el kerygma cristiano al margen de la expectativa mesiánica, lo cual fácilemente termina en las procelosas aguas del docetismo y sus variantes o, en su defecto, en las del arrianismo, sino qué supone, en lo que respecta a Dios mismo, reconocer como Mesías a un crucificado en nombre de Dios.