gigantes
julio 26, 2015 § Deja un comentario
Es imposible asistir a una «parada de gegants» y no pensar en lo que debía representar un dios para el hombre antiguo: cuanto más grande —cuanto más hierático—, más divino. Hay que imaginar cómo tuvo que sonar a oídos tan sensibles a la enormidad, la declaración judía de que Dios en realidad no tenía que ver con nada de eso. Sea lo que fuese tenía que ser algo cercano a la impiedad.