ought

agosto 14, 2015 § Deja un comentario

Los deberes, decía Wittgenstein, no pueden existir en el mundo. Cuando la puerta está cerrada, no tiene sentido decir: «cierra la puerta». Lo que debe ser —el mandato, la obligación irrestricta— es, por definición, aquello que aún no es. «Más allá de lo que existe, solo los deberes pueden mandar». Desde esta óptica, el «amarás a Dios» adquiere una nueva coloración. Pues solo un Dios im-posible puede exigir que se le ame. Dios es el deber ser de Dios. En el presente, Dios es el hueco de Dios.

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