ópticas
agosto 30, 2015 § Deja un comentario
Es un hecho que el horizonte de la fe ha desaparecido de nuestro mundo. Podemos creer que ello es debido a que hemos «llegado a ver» que las declaraciones de la fe eran, sencillamente, falsas. Y, sin duda, algo de esto hay. Pero también podríamos decir que la modernidad impide que podamos reconocer las antiguas verdades de la fe, precisamente, como verdades. Y, si esto fuera así, entonces lo que perdimos por el camino no fue solo la creencia, sino la realidad misma de Dios.