a vueltas con lo mismo
octubre 9, 2015 § Deja un comentario
El Dios de los pobres es el Dios de los sin Dios, un Dios terminal, el Dios de los últimos días: al final Dios revelará su rostro y hará justicia. Mientras tanto, Dios permanece oculto, entre bambalinas. En el presente, de Dios solo tenemos a los hombres de Dios, a aquellos que soportan sobre su espalda el peso de la falta de entidad de Dios. ¿Estamos ante un deus ex machina de la Historia? Quizá. Pero entonces deberíamos preguntanos si el destino de las víctimas del pasado es algo que tan solo cabe asumir míticamente. Pues parece que la esperanza de que se les restituya la vida que no llegaron a vivir solo puede concebirse bajo las imágenes de un juicio final (resurrección incluida). Algo difícil de engullir para las tragaderas modernas. Pero quizá deba ser así, aun cuando no pueda ser así.