incurvatus in se
diciembre 13, 2015 § Deja un comentario
Si el psicópata es la figura por excelencia del mal —que lo es—, entonces el mal nace de la desaparición del otro como, precisamente, otro. Pues para un psicópata no hay diferencia entre una cuchara y un hombre. Ambos están ahí para ser usados. La doctrina de la masa damnata, tan impopular hoy en día, vendría a decirnos que, al menos de entrada, todos tenemos algo del psicópata.