dos modos de ver
diciembre 28, 2015 § Deja un comentario
Podemos resistirnos a la ilusión de un cuerpo bello viéndolo a la manera de Marco Aurelio: como un amasijo de vísceras, secreciones y excrementos. Esta es, de hecho, la operación básica de la modernidad: lo real no es más que el polvo que oculta la alfombra de las apariencias. Sin embargo, podemos ver ese cuerpo, precisamente, como aparición —como la belleza que se nos ofrece fugazmente en un cuerpo mortal. Aquí la realidad es, precisamente, un más. Y este es el modo de ver las cosas de los antiguos (o, al menos, de los antiguos creyentes).