hikikomori
enero 16, 2016 § Deja un comentario
En un mundo donde los hombres pudieran habitar su propia realidad virtual —un mundo a la Matrix, en el que todo fuera satisfacción y concordia— ¿acaso no supondría el cumplimiento de la promesa religiosa? Si, al fin y al cabo, decidiéramos permanecer en el interior de esa realidad virtual ¿acaso no se convertiría, por eso mismo, en nuestra única realidad? ¿Podríamos admitir una salvación tecnológica? ¿Tendrían algún sentido las grandes declaraciones del credo cristiano? Más aún: ¿podríamos soportar un cielo que no estuviera eternamente amenazado por el poder del Mal?