siciliana
marzo 10, 2016 Comentarios desactivados en siciliana
La actitud de apertura a lo que, de algún modo, nos supera —la actitud religiosa— no salva, aun cuando pueda hacernos mejores o más dichosos. Y no salva porque, tarde o temprano, topa con la desgracia, con la evidencia de un mundo sin piedad. El Mal exige otra solución que la que aporta una actitud. El Mal reclama, por decirlo así, la intervención de Dios. Pero Dios, cristianamente hablando, no interviene a la manera de un deus ex machina, sino obligando a los hombres a redimir al esclavo, a alimentar al huérfano, a cobijar al sin papeles. Una obligación, sin embargo, excesiva para aquellos que aún confiamos en las posibilidades de nuestro mundo.