uno
abril 10, 2016 Comentarios desactivados en uno
La integridad es, en cualquier caso, un supuesto del lenguaje. Así, cuando decimos de alguien que es bueno o bello, ¿acaso no ocultamos el polvo bajo la alfombra? ¿Acaso no nos dejamos algo por decir? Un cuerpo bello siempre tiene algo de repugnante. Bajo la piel de la bondad , se esconden las vísceras del resentimiento. En el instante de beber la cicuta, Sócrates, el que no temía morir, ¿acaso pudo evitar un temblor de piernas? Así, podemos creer que alguien es capaz de encarar la muerte con valor. Pero ¿no podemos también sospechar que quizá no se haya dado aún cuenta de lo que la muerte representa? Lo cierto es que no podemos decidir entre la creencia y la sospecha, entre el sí y el no. Todo es, al fin y al cabo, mezcla. Y no está en nuestras manos determinar qué pueda ser aquello que damos por descontado.