la delgada línea roja
mayo 1, 2016 Comentarios desactivados en la delgada línea roja
Uno tiene que vaciarse de Dios para ser alcanzado por Dios. Cuanto más cerca de la cumbre, mayor es el secreto, mayor la oscuridad. De ahí que el Dios que se hace presente en el vacío de Dios no tenga nada que ver con el deus ex machina de la religión. De hecho, esta más cerca de la nada que de la ira o la bondad. Por eso, la iniciativa de Dios —su entrega, su intervención— solo puede comprenderse como la iniciativa de los hombres de Dios, de aquellos marcados, precisamente, por el gran silencio que sostiene el mundo.