para mí

mayo 14, 2016 Comentarios desactivados en para mí

Muchos cristianos de hoy en día, cuando se les pregunta por Dios o por las razones de su fe, prefieren no entrar al trapo. Así suelen decir, incluso expresando una gran convición, aquello tan manido de que «pues para mí hay Dios». Con ello, pretenden zanjar la discusión, pues uno es tan libre de creer en Dios como en la existencia de los elfos. Pero, la renuncia a la apologética, a enfrentarse, en definitiva, al enemigo —aquel que te pone contra las cuerdas con poderosos golpes, aquel que sostiene, con buenas razones, que modernamente no puede haber fe que no sea mala fe— conduce al cristianismo a la irrelevancia epistemológica. Pues los contenidos de la fe, o son, en cierto sentido, verdad, y la verdad es, por defecto, universalizable, o bien merecen nuestra atención en la misma medida en que nos las merezcan las historias de Homero.

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