transparencia
mayo 21, 2016 Comentarios desactivados en transparencia
Vernos a nosotros mismos como nos pueda ver un hombre bueno… ¿acaso no nos haría mejores? Es cierto que somos, en gran medida, tal y como nos ven. En este sentido, vibraríamos como las cuerdas de un violín. Hay quienes saben extraer el mejor timbre que hay en nosotros, mientras que hay quienes solo son capaces de arrancar sonidos chirriantes. Dicen que Dios es bueno. Por eso, la mirada de Dios, de alcanzarnos, despertaría la bondad que permanece, agazapada, en nuestro interior. Pero, dado que Dios lo ve todo, fácilmente también llegaríamos a sentir asco de nosotros mismos. Pues, nuestra vida en este mundo se sostiene sobre el secreto, el derecho a la privacidad, al fin y al cabo, sobre la ocultación de lo inconfesable. Ya sabemos que hay personas porque hay máscaras. No hay nadie que sea bueno de una pieza. Nadie posee sentimientos puros. De ahí que nadie pueda dar cuenta de sí mismo desde sí mismo. Pero de ahí también que, desde la mirada de Dios, acaso la única que pueda juzgarnos, por su extrema exterioridad, seamos aquellos dignos de ser rescatados a pesar de nuestra abyección.