misticismos
junio 17, 2016 Comentarios desactivados en misticismos
Por lo común, la experiencia mística se entiende como la de una disolución de los límites del yo -como la de una fusión del yo con el exceso de lo divino. En este sentido, suele decirse que las místicas de las diferentes religiones terminan por converger. Sin embargo, cabe una mística más de acuerdo con el Dios bíblico, el cual, en virtud de su trascendencia, no parece que admita muchas fusiones. Hablamos de la mística de la finitud, una mística en la que el creyente, ante el vacío de Dios, permanece en la separación. No hay aquí fundición, sino en cualquier caso encuentro, teniendo en cuenta que el encuentro, a diferencia de la disolución, preserva la distancia de la alteridad. Aquí el otro es sagrado (y, por consiguiente, intocable, inalcanzable). Y donde no hay otro, no hay nada que nos obligue propiamente a cruzar los altos muros del hogar. Más que una disolución de la conciencia, hablamos, pues, de una hiperconciencia.