de dioses y piedras
julio 16, 2016 Comentarios desactivados en de dioses y piedras
Si Dios poseyera una naturaleza impersonal, entonces no sería más que una piedra, aunque fuese preciosa —o, si se prefiere, el manantial del que bebemos ese agua que, al fin y al cabo, somos. En este sentido, nuestra relación con Dios no exigiría una fe o confianza, sino tan solo un conocimiento adecuado de las últimas cosas. Pero si Dios fuera una especie de tú espectral, entonces, aun cuando pudiéramos confiar en su palabra, ésta no podría ser definitiva, pues aún se encontraría amenazada por la nada que encubre cuanto existe.