Francisco de Asís

agosto 23, 2017 Comentarios desactivados en Francisco de Asís

Por suerte, nadie puede cumplir con el mandato de Dios bajo la mirada de Dios. Quien cree lo contrario difícilmente podrá evitar caer en el fariseísmo. Y así terminará dando de comer al hambriento con el propósito de alcanzar su justificación ante Dios. Tan solo podemos llevar a cabo la voluntad de Dios bajo el cielo de plomo de Getsemaní. Alguien podría objetar que Francisco de Asís, sometido al imperativo de la imitatio Dei, sabía perfectamente lo que hacía cuando besó las llagas del leproso. Sin embargo, si el gesto nos habla de Dios y no solo de Francisco como militante consecuente es porque entre el propósito y el gesto media una discontinuidad. El que la salta no es el Francisco convencido que solo así puede vencer su resistencia a la voluntad de Dios —no es el Francisco de la espiritualidad muscular—, sino el que ha sido destrozado como sujeto capaz por la proximidad de la pústula. Quien pudiera besar las llagas de un leproso, aunque fuera con la excusa de Dios, quizá fuera admirable para quienes crean que esto es lo que deberíamos hacer, pero no nos revelaría nada de Dios. Si el gesto es de Dios es porque en ese gesto no hay hombre que sobreviva como alguien capaz de llevarlo a cabo. Dios tiene que desaparecer para que lo que queda del hombre pueda cumplir con lo que Dios le reclama.

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