instrumentos originales
agosto 30, 2017 Comentarios desactivados en instrumentos originales
Decir es ocultar. No hay mejor hermenéutica que la de la sospecha. Pues, en la mayoría de los casos, decimos lo que decimos para encubrir la evidencia. Como si lo que debiera ser fuera lo que ya es. Como si dijéramos lo que decimos para convencernos a nosotros mismos que las cosas no son tal y como se nos muestran en la intimidad. Así, cuando escuchamos lo que dice la gente una buena pregunta es siempre qué pretende ocultarnos. Sobre todo, cuando se llena la boca hablando de sí misma. O cuando nos enseña las fotos de su último viaje. El decir, como los gestos del mago, viene a ser muchas veces un movimiento de distracción. Por ejemplo, cuando se nos venden las interpretaciones con instrumentos y criterios originales con la idea de que podamos escuchar a Bach tal y como lo escucharon sus contemporáneos. Esto sencillamente no es posible. No podemos ya escuchar a Bach como ellos lo hicieron. Primero porque no sabemos cómo él mismo o los músicos de la época interpretaban sus partituras, aun cuando contemos con una buena estimación. En cualquier tradición vale aquello de traduttore, traditore. Y en segundo lugar, porque el disco podemos reproducirlo a voluntad. Y no es lo mismo escuchar las variaciones Goldberg sospechando que quizá sea la última vez que lo hagas, que escucharlas sabiendo que podrás volver a escucharlas cuando te plazca. Así, en lugar de creer, seducidos por la publicidad, que lo imposible es posible, haríamos bien en aceptar que no cabe escuchar a Bach como lo hicieron sus contemporáneos. Que el Bach original constituye una pérdida irreparable, cosa que debería erizar, cuando menos, nuestra piel. Por eso mismo, quizá Glenn Gould fue más fiel a Bach que Gustav Leonhardt. Este último nos da gato por liebre al hacernos creer que cabe aproximarse a Bach, por muy admirables que sean sus interpretaciones, mientras que el primero deja que sea Bach quien se le acerque a él. Y quizá algo parecido podríamos decir de quienes pretenden reproducir en su interior la experiencia que tuvieron los primeros cristianos de un Jesús resucitado.