la chute
septiembre 23, 2017 Comentarios desactivados en la chute
Tras la caída, Dios se ofrece como la víctima propiciatoria del hombre. La caída, ese pasado absoluto en relación con el cual existimos como arrancados, no solo afecta al hombre, sino también, y quizá sobre todo, a Dios. Pues un Dios sin rostro —un Dios que aún no es nadie sin el fiat del hombre— es un Dios herido de muerte.