slave
octubre 2, 2017 Comentarios desactivados en slave
No hay que ser budista o estoico para caer en la cuenta de que, por lo común, permanecemos esclavos de cuanto deseamos. Todo objeto de deseo entraña una promesa que no puede cumplir. Así, creemos, como niños antes de Reyes, que con el nuevo iphone, pongamos por caso, nos va la vida. Pero una vez lo tengamos, no tardaremos mucho en ver que no es la perfección que imaginamos. Y si lo llegásemos a creer, ya se encargará el marketing de desmentirlo. No es casual la ambivalencia de la palabra ilusión. Nada nuevo hay en la novedad. Pero vivimos como si lo hubiera. De este modo, vamos saltando de un juguete a otro, hasta que, con un poco de suerte, nos damos cuenta de que la vida es lo que se nos escapó mientras nos dejábamos llevar por la inercia de los días. Lo dijo Séneca (y otros antes que él): no es más libre quien más posee, sino quien menos necesita. Elemental. Pero lo elemental siempre fue lo más difícil.