la dialéctica entre el amo y el esclavo, una vez más
noviembre 23, 2017 Comentarios desactivados en la dialéctica entre el amo y el esclavo, una vez más
Es sabido que Schleiermacher entendió la devoción del creyente en los términos de un sentimiento de dependencia. Dios es aquel de quien depende nuestra entera existencia. Vale. Sin embargo, dejando a un lado la dificultad de que el sujeto moderno pueda comprenderse a sí mismo en la posición de la criatura, lo cual no tiene por qué jugar a su favor, lo cierto es que podríamos preguntarnos qué significa esta dependencia del lado de Dios. ¿Acaso estamos hablando de un Dios-amo? Ciertamente, si Dios fuera algo así como un ente espectral. Y en ese caso quizá convendría recordar lo que dijera Hegel a propósito de la dialéctica entre el amo y el esclavo, a saber, que al final se invierten los términos: el amo termina dependiendo del esclavo que, inicialmente, se encuentra bajo su poder. Sin embargo, en realidad Dios no posee la entidad del dios que imagina el homo religiosus. De hecho, Dios difiere de cualquier imagen que pudiera representarlo, de tal modo que Dios en sí mismo se ofrece como el por-venir de Dios, el cual no deja de ser el envés del porvenir del hombre. De ahí que la dependencia del creyente deba comprenderse como la de un estar sujeto al mandato que se desprende, precisamente, de un Dios en falta, aquel que nos vincula con lazos de sangre al que sufre en carne viva el eterno diferir de Dios. Podríamos decir que en este diferir se encuentra la raíz de la libertad del hombre. Más aún, lo que la cruz revela es que el Dios del que depende el sí o el no de nuestra entera existencia, depende, a su vez, de nuestra respuesta a su mandato, respuesta que, no obstante, tan solo cabe realizar sin Dios mediante, esto es, como abandonados de Dios.