fussioncook
diciembre 15, 2017 Comentarios desactivados en fussioncook
La diferencia entre la espiritualidad grosso modo oriental y el cristianismo es que, desde la óptica de este último, no se trata de que el yo se disuelva como el azúcar en el café de la divinidad. Al contrario. De lo que se trata, más bien, es de responder al anodadamiento de Dios, mejor dicho, a su identificación con un hombre que murió, precisamente, como un perro. La demanda de Dios, en el sentido subjetivo del genitivo, la que procede de las gargantas de la sed, se dirige a un yo que no puede —ni debe— esconderse, ni mucho menos entrar en un estado de disolución. Sin duda, en ambas espiritualidades, el horizonte es el desprendimiento de sí. Ahora bien, lo que queda tras la ascesis cristiana, por decirlo así, no es un alma desnuda, sino un alma desnudada. Esto es, no ya un gota en el mar, sino un cuerpo que no es más que su invocación de un Dios que ni siquiera puede imaginar.