Hatteras

diciembre 27, 2017 Comentarios desactivados en Hatteras

Los personajes de Julio Verne representan por lo común el anhelo prometeico del hombre moderno. En Las aventuras del capitán Hatteras, el episodio en el que protagonista desea arrojarse al volcán polar puede verse como una variante del poema de Matthew Arnold Empedocles on Etna. En este, Empédocles, antes de lanzarse a la lengua de lava, exclama: receive me! Save me! El momento es ciertamente sublime, pues lo sublime es el exceso inefable que arrastra al hombre sin obligarle a hincar la rodilla. En la experiencia de lo sublime, el hombre encuentra el modo de afirmarse como absoluto, precisamente, en su entrega, no ya al rostro que exige una obediencia incondicional, sino a esa potencia que reconoce como lo más íntimo de sí mismo. Sin embargo, no casualmente Baldine Saint Girons sostiene que la experiencia de uno mismo que proporciona lo sublime no deja de ser la del mal en las profundidades del alma. Pues ¿acaso el impulso de fusionarse con la desmesura de lo real no es concomitante con el thanatos freudiano? En tanto que conservamos el gen de los bárbaros que conquistaron Roma, el deseo de disolución va con el de destrucción. Dejando a un lado el lustre naïve que encubre la espiritualidad transconfesional tan de moda actualmente, haríamos bien en preguntanos si el fondo en el que cree arraigar no será, antes que el budismo oriental, el nihilismo que amaga la experiencia de lo sublime.

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