la ironía del cristianismo
octubre 5, 2022 § 1 comentario
Dice Pablo: si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe o esperanza. Y aquí quizá convenga tener presente que vano conecta con vanidad. Pues ¿acaso no hay vanidad donde damos por sentado que los muertos resucitarán como quien da por sentado que su alma es inmortal? Más aún: cualquiera que entienda la confesión central del cristianismo ¿acaso no entenderá, casi de inmediato, que no hay esperanza? Pues la resurrección es un imposible. ¿No estamos ante una gran ironía? Ahora bien, puede que aún no sepamos de que va esto de Dios mientras no caigamos en la cuenta de que la fe apunta a un imposible. Y quien dice imposible no dice fantasía. Pues una fantasía es concebible. No así, lo imposible. La cuestión es qué historia humana —por lo común, demasiado humana— hay detrás. No es casual que, bíblicamente, la esperanza se conjugue en los términos del imperativo —de lo que debe acontecer, aun cuando no pueda suceder, en nombre de.
Pero Jesús dice que para Dios nada es imposible.