Spinoza y Job (y de paso, Pascal)

junio 9, 2023 § Deja un comentario

Desde la óptica de la eternidad, un genocidio se halla en el mismo plano que la sonrisa de un niño. Por consiguiente, no hay ni Bien ni Mal, sino reacciones emocionales. No es casual que Nietzsche viera en Spinoza a un igual. Otra historia es la de Job. Aquí nos enfrentamos al mismo exceso. Pero la diferencia pasa por esperar una última palabra. El don y el horror no pueden estar a la par en nombre, precisamente, del don. Ciertamente, esta esperanza no se articula como saber, ni siquiera hipotético. Pero tampoco coincide con el nihilismo. De algún modo, la experiencia de Pascal ante los espacios mudos si situaría en medio. Pues estos no hablarían tanto de la gloria de Dios como de la pequeñez del hombre (y de sus creencias). En Pascal, el silencio del cosmos —su anónimo exceso— no puede evitar la posibilidad de que no haya Dios. Quizá Pascal, en su duda, no tuviera presente que, según el cristianismo, no hay Dios sin cuerpo. Aunque ello, ciertamente, tampoco es que resuelva la cuestión sobre el final de tot plegat.

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