heme aquí

septiembre 3, 2023 § 1 comentario

Cuando Abraham se encuentra ante Dios las primeras palabras que pronuncia, como es sabido, son heme aquí —y no solo las pronunciará Abraham. Se trata de una expresión típica, pero en modo alguno obvia —una expresión que podamos obviar. Pues cuando menos significa que el hombre ante Dios deja de no encontrarse a sí mismo allí donde está. Cesa, por tanto, su inquietud —la búsqueda de no se sabe qué. Y no porque se haya acomodado a la situación —no porque se haya reconciliado con el bonobo que llevamos dentro—, sino porque ya no puede ir más allá, ni siquiera de sí mismo. Sería algo parecido a un hasta aquí hemos llegado. Es la situación del fin del orgullo —de la ilusión que nos atrapa. Ahora bien, el Dios ante el que sitúa el despojado de sí no es el gigantesco —el que pueda comprenderse como una brutal extrapolación de lo humano. Más bien, es el Dios que anda rozando la nada. Y es que el encuentro con este Dios es el envés del fracaso de nuestra pretensión de ocupar el lugar de Dios —el envés de la desaparición del mundo como nuestra posibilidad. ¿Y ahora qué? Sea lo que sea, no podrá decidirlo el hombre.

De hecho, no es causal que la expresión que sigue sea qué quieres que haga, la cual es, ciertamente, extraña. Pues ¿acaso el Dios que anda rozando la nada puede querer algo —y querer algo del hombre? La convicción de Israel es que de la nada de Dios —el que la trascendencia de Dios se comprenda como la de un Dios por venir— se desprende el mandato que nos obliga a la fraternidad. Pues, ante este Dios, el hombre debe elegir entre la paz con el extranjero, el leproso, el que huele mal —algo así como la alteridad hecha cuerpo— o seguir elevando los muros que le preservan, precisamente, del extraño. Ahora bien este último esfuerzo, frente al poder absoluto de la nada, es un error. Pues la nada de Dios —y ahora sin ninguna oportunidad— terminará atravesando nuestros muros para aniquilar cuanto se mantiene en pie. Casi me atrevería a decir que lo que se deduce de un Dios que no existe —un Dios que existe, no existe decía Bonhoeffer— no es que todo esté permitido, sino todo lo contrario. Y el resto es un verlas venir.

§ Una respuesta a heme aquí

  • vadoroura dice:

    I aquest «Sóc aquí» no seria el «pas enrere» de l’ésser humà q des dels crucificats del món, de la vida, Déu clama?

Deja un comentario

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo heme aquí en la modificación.

Meta