Kierkegaard y el nihilismo

septiembre 23, 2023 § Deja un comentario

Según Kierkegaard, hagas lo que hagas te equivocas. De acuerdo. Pero ¿por qué? ¿Acaso no es posible acertarla? Claro. Kierkegaard, tampoco rechazaría esta posibilidad. Sin embargo, los tiros del asunto quizá vayan por otro lado. Pues lo que aquí se pone encima de la mesa es la relación entre el momento del instante verdadero —el acierto— y el tiempo. Al menos, porque con el paso de los días incluso el acierto pasa a ser otra cosa: oficio. Y el oficio, desde la óptica del anhelo de verdad, es caída, algo así como un error existencial. Aunque, como caídos, esto tampoco debería sorprendernos. Hay verdad. Pero no para nosotros. A lo sumo, para nosotros el momento de la verdad.

Por eso la pregunta es si cabe un vínculo con el instante verdadero que no sea el de la fidelidad a ese instante que nos fue dado como milagro o excepción. Y una fidelidad en el oficio. Al menos, porque no hay más remedio. Nadie puede permanecer en el instante verdadero. Sin embargo, esto significa que el día a día estará tensado por la memoria y la esperanza. Donde estas falten inevitablemente el instante verdadero se nos mostrará como una mera ilusión óptica. Y de ahí a abrazar el nihilismo media un paso: el valor es un trompe-l’oeil. Ahora bien, faltarán donde entendamos la verdad como tan solo la adecuación entre nuestras representaciones y los hechos a los que apuntan. Esto es, donde dejemos de tener en cuenta que la verdad es también —y quizá principalmente— la irrupción de lo que es en verdad, de lo que tiene lugar y no simplemente pasa. Hablamos, como es obvio, de la escisión que constituye nuestro estar en el mundo —y por extensión, el mundo como tal. De hecho, este sentido de la escisión es lo que se perdió con Giordano Bruno y su comprensión del universo como infinito y homogéneo.

Con todo, porque existimos alejados de lo que es en verdad —porque para nosotros tan solo cabe el instante verdadero— resulta también inevitable que lo que es en verdad se nos (haga) presente como el bien que debe acontecer. Aunque no podamos concebir el cómo. Y esto es Platón. Aunque también, en cierto modo, Israel. Como viera Filón.

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