y si no fuera verdad
enero 19, 2024 § Deja un comentario
Supongamos que efectivamente los dioses existieran y que, como dijera Epicuro, jugasen —o experimentasen— con nosotros: que fuéramos sus ratas de laboratorio. Supongamos que el horizonte de la historia no fuese un final feliz. Que el cosmos fuese el efecto del azar y la necesidad. Que los gestos de bondad fuesen, no un anticipo, sino una excepción. O mejor, algo que se da junto con la impiedad, como la luz se da con la oscuridad. Al final, tan solo el triunfo de los más crueles.
Pues bien, esto no fue lo que se imaginó el crucificado en el Gólgota. Fue lo que sufrió hasta llorar sangre. Todo lo que proclama el cristianismo comienza con esta constatación.
Deja un comentario