un resumen

enero 24, 2024 § Deja un comentario

El Padre no existe, pero es real. Dios, en cambio, existe. Pero como Cristo. Esto es, solo como cuerpo de Dios. Tengo la impresión de que únicamente quien comprende este acontecimiento —mejor dicho, quien lo ha incorporado al cargar con la cruz de los crucificados— alcanza la madurez creyente. Otro asunto es que la devoción común necesite recurrir a la imagen de un padre espectral, el cual no deja de ser una variante del ángel de la guarda de la infancia. El problema de esta devoción es que prescinde de la Encarnación. Ciertamente, sin devoción, la fe no va más allá de la mera intelección, perdiendo por el camino su carácter confesional (y uno siempre confiesa ante aquel que le reclama, precisamente, su adhesión). La devoción es, sin duda, fe hecha cuerpo. Sin embargo, una cosa es la devoción del niño y otra la de quien, a costa de algunos momentos de gracia y muchos golpes, espera lo imposible.

Deja un comentario

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo un resumen en la modificación.

Meta