MassHegel
febrero 11, 2024 § Deja un comentario
Hegel es difícil. No solo por lo que dice —aunque a esta dificultad, en tanto que inherente al pensar, podríamos estar acostumbrados—, sino por cómo lo dice. Hegel es un idioma que hay que aprender de oído. Por ejemplo, en la Fenomenología dice que en el saber algo consciente se realiza en algo no-consciente y lo transforma. ¿WTF? La idea es más simple de lo que parece: sin duda, el simio es capaz de utilizar un hueso como arma. Pero el simio no comprende —y por eso mismo, no puede anticipar mentalmente— que ese hueso es también un arma.
La consecuencia de esta transformación es igualmente inmediata: en el hombre lo que es nunca es lo que es. Es otra cosa. El lenguaje es siempre metáfora. Y por ende, voluntad de poder. De ahí que acaso el silencio del místico constituya la objeción más seria a Hegel (y a su lector más sagaz, Nietzsche). Y no por el lado de la fusión a la que aspira el místico. Ni tampoco por el de ver a Dios por todas partes. Sino por aquello de dejar que las cosas sean lo que son, no más. La rosa es sin un porqué. Aunque esto es así porque todo se nos da desde una nada de fondo. En el místico, el más es siempre menos. La mística, a pesar de su desbordante retórica, siempre fue un minimalismo.
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