una de Kant (1)
marzo 15, 2024 § 1 comentario
No entendemos lo que Kant quiso decirnos con razón práctica mientras sigamos entendiendo la razón desde el lado del pensar. La pregunta a la que se enfrenta Kant es si la razón nos obliga en el campo del deber moral —y de ser así, cuál es esta obligación. Dicho de otro modo, Kant se preguntará acerca de si hay una justificación del deber moral, y no tan solo una explicación. Si únicamente hubiese una explicación, entonces que creamos, pongamos por caso, que debemos compadecernos del que sufre dependería, como sostuvo Hume, del hecho de que nos sintamos emocionalmente inclinados a ello —aunque también de la educación que nos empujara a seguir esta inclinación. Esto es, si tan solo hubiese una explicación, el deber moral no poseería el carácter incondicional que, por otro lado, presuponemos que tiene. Y digo presuponemos porque espontáneamente damos por sentado que no es lo mismo creer que no tenemos que comer con la boca abierta que creer que no debemos patear abuelas. Y damos por sentado que no es lo mismo porque, al fin y al cabo, nos decimos unos a otros que no debemos patear abuelas… porque no debemos hacerlo. Punto. Esto es, en ningún caso —y no porque, por ejemplo, nos resulte desagradable como sucede en el caso de comer con la boca abierta, ya que, de ser así, entonces la obligación de masticar con la boca cerrada solo nos obligaría si nos resultase, efectivamente, desagradable.
Ahora bien, que creamos que no es lo mismo no significa que no sea lo mismo. Y podría serlo, aun cuando admitiésemos que hay una diferencia de grado entre ambas obligaciones. Aquí la cuestión es, por tanto, si lo que damos por sentado, a saber el carácter incondicional de la obligación propiamente moral, se asienta sobre la razón o si, en definitiva, no es más que una creencia que, por conveniente, esta de hecho asentada en el territorio de las buenas costumbres… aunque como si fuese algo más que una buena costumbre. Si se asentara sobre la razón, la obligación moral tendría una alcance universal, esto es, nos obligaría al margen de cómo hubiésemos sido educados o de cuáles fueran nuestras emociones. Incluso el psicópata estaría forzado a admitir aquello a lo que está moralmente obligado . Si lo segundo, entonces el mandato moral sería relativo a las circunstancias —y por eso mismo, estaríamos tan solo ante una creencia o suposición —ante un nos parece que—… que únicamente nos obligaría si formamos parte del contexto que la produce (y, de paso, nos produce, al menos en gran medida). Como sabemos, Hume defendió esto último.
Gracias por tu trabajo.