ya sí, pero aún no

marzo 31, 2024 § 1 comentario

Quienes vieron al crucificado con vida, estuvieron convencidos de que el final de los tiempos había ya comenzado. Y así Pablo pudo escribir —¡y eso, al cabo de unos cuantos años!— los que lloran, vivan como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegrasen; los que adquieren, como si no poseyeran. Luego el asunto se pospuso sine die. Las labios de los ángeles ni siquiera llegaron a rozar las trompetas del Juicio. Vinieron, por tanto, los días difíciles —los tiempos del todavía no. Y ahí seguimos. Como para tomárselo muy en serio.

Sin embargo, y a causa de tanto aún no, ¿no volvemos a estar donde Tomás… antes de que pusiera el dedo en la llaga? Ahora bien, ¿es que hemos olvidado la respuesta del resucitado: porque me has visto has creído; bienaventurados los que no han visto y han creído? De acuerdo. Pero ¿qué significa creer sin haber visto? ¿Quizá que la esperanza no tiene otro sostén que lo que la resurrección reveló, a saber, al crucificado como el quién de Dios —y lo que ello implica para Dios mismo? Y acaso esto último ¿no supone esperar, más allá de cualquier expectativa razonable, que los actos de misericordia en el centro del horror no caerán en saco roto… aun cuando el cómo no quepa imaginarlo, salvo con imágenes imposibles?

§ Una respuesta a ya sí, pero aún no

  • Carmen dice:

    ¿Paráfrasis: Ya sí, aquí y ahora, redimidos, aún no (o no concretamente aquí) salvados. Pero, en cuanto conscientemente redimidos, desde la convicción-esperanza/intuición-experiencia de que el perdón redentor-restaurador aspira a un destino/dimensión (pluri-)universal, y que ese destino/dimensión no llegará a cumplirse/realizarse al margen de nuestra aquiescencia y colaboración/testificación, con todo lo que ello pueda conllevar?

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