el país de las tentaciones
mayo 16, 2024 § Deja un comentario
La tentación de la izquierda radical es la de hacer tábula rasa del pasado. Un comenzar de cero. En el fondo, su presupuesto es el de Rousseau. La propiedad privada nos corrompe hasta los huesos. Desde la óptica del catolicismo acaso esta sea, sin embargo, su ingenuidad. Pues la revolución es como poner vino viejo en odres nuevos, que, por eso mismo, quedan dañados. No somos buenos por naturaleza, aunque tampoco intrínsecamente perversos. Me refiero, como sabemos, a lo del pecado original. Nacemos con tara, la que ha de tener en cuenta, de hecho, cualquier política responsable. Esta fue la convicción de la que partieron los Hobbes, De Maistre, Donoso Cortes… De ahí que el catolicismo nunca haya hecho buenas migas con las izquierdas revolucionarias. La tentación católica, en cambio, siempre fue la de hacerlas con los de arriba. Y si están arriba es porque se elevaron sobre los de abajo. No es que esto sea muy evangélico, precisamente.
Deja un comentario