filosofía y política

julio 30, 2024 § Deja un comentario

La crítica filosófica a la doxa es algo más que una ocurrencia de los aristócratas de la especulación, pues posee implicaciones políticas. En este sentido, la doxa es un peligro. Pues el riesgo de permanecer atados a la opinión —de no poder poner en entredicho lo que nos parece que es— es el de caer en la caza de brujas. Basta con que alguien ponga encima de la mesa una sospecha coherente, para que la jauría comience a salivar.

De ahí que la interrogación socrática sea algo más que un ejercicio saludable para las mentes inquietas. Al preguntarse si lo que vemos es tal y como lo vemos —si acaso no será algo más o incluso diverso—, la acción queda en suspenso. Ahora bien, a la vez que contiene el impulso irracional de la manada —o cuando menos, lo desprovee de legitimidad—, la sospecha también corroe las convicciones comunes —los tópicos— que constituyen una comunidad. De ahí que Sócrates tuviese que aceptar la condena de Atenas. En la polis, no hay lugar para el filósofo… a menos que pase por un bufón. Y quizá la ironía socrática no fuese tan solo un recurso retórico, sino un modo de estar a salvo entre semejantes. De hecho, si el bufón tiene patente de corso para decir la verdad es porque, por defecto, nadie llegará a tomárselo en serio. No hay —ni puede haber— filosofía popular.

Deja un comentario

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo filosofía y política en la modificación.

Meta