hora punta
septiembre 10, 2024 § Deja un comentario
Una cosa es comprender que la esperanza creyente es un esperar lo imposible en nombre de, y otra esperarlo a flor de piel. Para esto último hay que permanecer en las cumbres de la desesperación. Una cosa es decir que el de Nazaret es el quién de Dios donde no corremos ningún riesgo, y otra muy distinta decírselo a la cara mientras se dirige hacia el Gólgota como un perro callejero. O la fe arraiga en el cuerpo; o no es fe sino suposición. Con todo, la incorporación de la fe no dependerá enteramente de nosotros.
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