esperar (y 2)

diciembre 16, 2024 § 1 comentario

La esperanza naÏve no termina de congeniar con la dialéctica. Y quien dice dialéctica, dice lucidez. ¿Un final feliz y para siempre? ¿No habrán ya más tormentas? Donde no hubiese más que luz, ¿podría haber luz? Más aún: ¿acaso lograríamos soportarlo?

No hay todo para quien es consciente de sí mismo —para quien no termina de encontrarse en donde está. La experiencia de los cielos, ¿no estaría cerca de la de una eterna vacuidad? ¿Qué inquietud para los cuerpos hinchados solo de bondad? De ahí que la imagen de la esperanza bíblica no sea la de unos cielos repletos de idiotas felices, sino la de la bestia bajo las botas del arcángel. Las sombras siguen. Pero ya no cubren la superficie de la tierra.

La esperanza sin el clamor de aquellos que, viviendo como perros, esperan lo imposible —el final de la injusticia, es decir, del mundo— no está tan lejos de la expectativa del espectador: que la película termine bien y, así, podamos dormir a pierna suelta.

§ Una respuesta a esperar (y 2)

  • ajaodemariacede84228e dice:

    la dualidad nos protege de la ingenuidad (lo näive) al reconocer que la vida no es simplemente un camino de rosas, sino un viaje con sus subidas y bajadas, donde la adversidad y el desafío son tan esenciales como la alegría y el éxito para nuestra realización personal y espiritual

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