maneras de hacer mundos
diciembre 20, 2024 § Deja un comentario
No hay mundo sin cosmovisión —mejor dicho, sin los presupuestos que rigen una cosmovisión. Una pura exterioridad es silencio y oscuridad sin resquicio. La interpretación va con la visión. Ningún hecho es químicamente puro —ninguno se nos da al margen de cómo se nos presenta. Así, en la Antigüedad hubieron espíritus en los bosques. Ya no. En cualquier caso, aún puede haber quienes lo supongan por su cuenta y riesgo. Nunca hubo dinero para los aborígenes del Mato Grosso. En cualquier caso, trozos de papel que los blancos veneran.
Algo parecido podríamos decir con respecto a la experiencia religiosa de Dios, a saber: que es relativa a un mundo que ha dejado de ser el nuestro. Otro asunto es la visión que se desprende del Horeb —y por extensión del Gólgota. Pues Moisés no tuvo la impresión de que el Dios que se le reveló en el desierto fuese algo así como un dios.
Hay mucha soledad en las cimas. Al fin y al cabo, una cima es una sima. De hecho, Moisés no descendió del Horeb con una descripción, sino con las tablas de la Ley. El pueblo de Israel lo comprendió de inmediato: primero obedeceremos y luego ya veremos. Esto es, primero la carta de Santiago y el resto es esperar. Desde un óptica bíblica, Dios en verdad nunca formó parte de un perspectiva. De hecho, las quiebra.
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