cristianismo superogatorio
junio 18, 2025 § Deja un comentario
Amar al enemigo. No poder soportar que haya quien pase hambre, aunque sea el último hambriento de la tierra. Ofrecer la otra mejilla. Abrazar al leporoso. Más aún: besar sus pústulas a la Francisco de Asís. ¿No es excesivo? Sin duda. Pero este exceso es el envés del exceso de Dios. Un creyente es, al fin y al cabo, un pasado de vueltas. En este sentido, el paganismo, incluso si se viste con la camiseta cristiana, resulta más humano.
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