el darse de Dios y la idolatría

agosto 29, 2025 § Deja un comentario

Que el en sí sea siempre un para mí implica que Dios aparecerá como dios. Dios en sí se revela como la abstracción de dios —como lo que queda de Dios donde ya no queda nada del dios. Y no hay nada más real que lo abstracto.

La idolatría es, por tanto, inevitable. La cruz —el silencio de Dios en medio del infierno— es el único antídoto. Pues en la cruz hace saltar por los aires cualquier creencia o suposición —todo mapa mental. La cuestión es qué vida puede haber más allá del Gólgota —más allá de la revelación de Dios.

Para los griegos, esta pregunta carecía de sentido. Pues, según ellos, nada humano sobrevivía a la catástrofe, al derrumbe de los cielos. Ya conocemos, en cambio, la respuesta cristiana: tan solo cabe esperar la vida de quienes regresan con vida de la muerte —y esta vida es la vida de Dios.

Ahora bien, no hay vida sin cuerpo. Ni siquiera la de Dios. De ahí, los relatos de la resurrección, en definitiva, de esas víctimas que estando muertas , al no tener ya vida por delante, llegan a perdonar, y creemos que desde lo más íntimo de ellas mismas, a sus verdugos.

¿Imposible? Por supuesto. Ahora bien, no terminamos de comprender qué significa hallarse expuestos a la realidad de Dios —a su acontecimiento— donde seguimos aferrados a lo que el mundo puede admitir como posibilidad, incluyendo la religiosa.

Deja un comentario

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo el darse de Dios y la idolatría en la modificación.

Meta