política y argumento

septiembre 12, 2025 § Deja un comentario

Si todo es política, incluyendo las relaciones familiares, entonces cualquier argumento que gire en torno a lo discutible termina en los lodos del ad hominem. Pues, como vio Carl Schmitt, el punto de fuga de la perspectiva política es la distinción amigo/enemigo. Y el enemigo es, por definición, aquel que debemos negar por lo que es. Aunque los prejuicios del consenso político nos den a entender lo contrario. Que todo sea política, al fin y al cabo, significa que la principal cuestión que debe resolverse, y cuanto antes, es quién manda, esto es, quién pronunciará la última palabra —quién decidirá.

Ahora bien, si esto es así, entonces la pretensión platónica de que la razón tenga algo que decir —y algo determinante— en el terreno de la política es vana. De hecho, fue el mismo Platón quien se dio cuenta de ello antes que nadie. En este terreno, el sofista siempre tiene —y tendrá— las de ganar. Será que, para la filosofía, también vale aquello de que hay un hiato insalvable entre verdad y mundo. Pues, parafraseando a Kafka, hay verdad, pero no para nosotros. Para nosotros lo que puede pasar por verdadero. Y, políticamente, que pueda pasar por equivale a imponer. Aun cuando sea con vaselina.

De hecho, la última verdad, en tanto que se presenta paradójicamente, siempre fue impracticable. En el Gorgias, el aguijón socrático no logró penetrar en la piel de Calicles. Y no porque este tuviera mejores argumentos, sino porque, de hecho, nunca le interesaron. En vez de argumentos, el ejercicio del poder. Por eso mismo, el Gorgias acaso sea una de las mejores introducciones al pensamiento de Nietzcshe.

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