la falsedad
noviembre 26, 2025 § 1 comentario
Dijo Adorno: todo lo empírico es falso. Pero ya lo dijo, también, Platón —y qué no dijo. Y si esto es así —que lo es—, entonces ¿cómo es que aún vivimos como si lo habitual fuese la norma —como es seguimos siendo los reos de las apariencias? Qué difícil incorporar, caer en la cuenta, temblar de vértigo… Será que hay verdad, pero no para nosotros. Para nosotros, el atisbo.
Podría decirse que lo empírico no es falso por ser apariencia, sino por ser apariencia tomada como totalidad. La falsedad no reside en los hechos, sino en creer que con ellos se agota todo. La verdad, si algo así existe, no es lo contrario de lo empírico, sino su profundidad oculta, su apertura a lo que no se deja medir o fotografiar.
Quizá lo empírico miente cuando olvidamos que apunta más allá de sí mismo. Que cada gesto, cada dato, cada rostro, es un signo de algo que no cabe en el signo. Tal vez ahí asome la verdad, no como posesión, sino como desgarro en lo evidente, como esa grieta por la que se cuela el temblor del sentido. No hay verdad para quien se aferra a lo que se ve, sino para quien se deja herir por lo invisible que late en lo visible.