incomprensión
enero 11, 2026 § Deja un comentario
Hay dos tipos de lectores: el de quienes leen para entretenerse y el de aquellos que se enfrentan a una obra que les soprepasa, y que, por eso mismo —porque volverán a ella—, les hará crecer.
Sin embargo, vivimos en una época en la que, incluso en las escuelas, no está bien visto hablar de la necesidad de enfrentarnos a lo que nos supera. En su lugar, el descenso, la adaptación al gusto. Nada que objetar… si se trata de niños. El problema es que, en las etapas superiores de la formación, el presupuesto sigue siendo el mismo: como si siguiesen siendo niños. No sea que se disgusten donde constaten que, de momento, no están a la altura de la obra que deben leer o, mejor dicho, escuchar.
Los efectos políticos de la actual educación es que, una vez los clásicos devengan incomprensibles, no habrá modo de liberanos de la tiranía de la demagogia. A partir de ese momento, la única libertad será la de los monjes.
Deja un comentario